El azul turquesa todavía es visible, pero en varios puntos de la Riviera Maya la imagen cambia conforme uno se acerca a la orilla. Grandes franjas de algas pardas cubren el agua, se amontonan sobre la arena y comienzan a descomponerse bajo el sol. El olor, penetrante y difícil de contener, se ha vuelto parte del paisaje cotidiano en destinos como Tulum, Playa del Carmen y Puerto Morelos.

La escala del problema supera los registros de años anteriores. A finales de julio fueron identificadas alrededor de 90 mil 538 toneladas de sargazo frente a las costas de Quintana Roo. Para entonces, las autoridades mexicanas ya habían recolectado 96 mil 151 toneladas durante 2026, por encima de las 92 mil 783 retiradas en todo 2025, que hasta ese momento había sido la temporada más intensa documentada en el estado.
El fenómeno dejó de ser una acumulación ocasional
Científicos de la Universidad del Sur de Florida observaron este año grandes concentraciones reproduciéndose dentro del Caribe y el golfo de México, algo que no se había registrado con semejante magnitud. La floración de 2025 no desapareció por completo y habría servido como base para el crecimiento de nuevas masas durante los primeros meses de 2026.
El laboratorio de Oceanografía Óptica de esa universidad reportó niveles récord en el mar Caribe durante junio. En el golfo de México calculó cerca de cinco millones de toneladas, casi el doble del máximo histórico observado un año antes. Sus especialistas anticiparon que 2026 terminaría, por lo menos, como el segundo año con mayor abundancia desde que comenzó el monitoreo satelital sistemático en 2011.

La medición publicada al cierre de julio elevó todavía más la alerta: unos 27 millones de toneladas se encontraban distribuidas entre el Atlántico tropical, el Caribe y el golfo de México. No se trata de una isla compacta que avanza como un solo bloque, sino de innumerables manchas que cambian de dirección y densidad según las corrientes, el viento y las condiciones del mar.
El costo se extiende más allá de la arena
La limpieza comienza cada mañana antes de que lleguen los turistas. Personal de hoteles, cuadrillas municipales, operadores de maquinaria y elementos de la Marina retiran toneladas que pueden ser reemplazadas por una nueva arribazón pocas horas después.

El impacto ya se siente en restaurantes, pequeños comercios, cooperativas pesqueras y servicios vinculados con la playa. Representantes empresariales de Quintana Roo estimaron una caída de alrededor de 30% en las ventas durante la primera mitad del año, mientras algunos trabajadores comenzaron a enfrentar recortes de personal ante la disminución de visitantes en las zonas más afectadas.
El Gobierno federal anunció un plan para reforzar la captura en mar abierto mediante nuevas embarcaciones y barreras de contención. La estrategia será coordinada por las secretarías de Marina y Turismo e incluye el desarrollo de mecanismos para evitar que el material retirado termine convertido en un nuevo foco de contaminación en tierra.
La Marina mantiene desplegados buques especializados, embarcaciones menores y kilómetros de barreras frente a los principales destinos de Quintana Roo. La operación permaneció activa desde el inicio de 2026 debido a que la arribazón de 2025 no presentó el descenso habitual, una señal temprana de que la siguiente temporada podía comenzar con grandes volúmenes todavía presentes en la región.













