Brotes de dengue y chikunguña provocan crisis epidemiológica en Cuba

El Gobierno de Cuba reportó un total de 47.125 personas ingresadas en hospitales con síntomas de dengue o chikunguña. Además, las autoridades sanitarias del país explicaron que esta cifra duplica los 20.062 casos que habían reconocido desde enero. Por primera vez, emplearon la palabra «epidemia» para designar al brote de estas dos arbovirosis en todo el país.

Por otra parte, Francisco Durán, director nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública, declaró que el sistema sanitario registró el martes pasado 1.706 nuevos casos sospechosos de dengue o chikunguña. En total, ingresaron a 3.226 pacientes. Durán aclaró que el 84,1% de los ingresos ocurren de forma domiciliaria.

A su vez, el director de epidemiología detalló que, solo por chikunguña, contabilizan actualmente a 126 personas hospitalizadas como graves, críticos o en terapia intensiva. Asimismo, un total de 19 menores de edad se encuentran en terapia intensiva y en estado crítico por complicaciones ligadas a esta enfermedad.

Chikunguña, el principal problema de la crisis en Cuba

Francisco Durán explicó que, debido al número de casos y sus síntomas, esta enfermedad constituye el principal problema de salud en la isla en la actualidad. El funcionario informó, además, que las cifras de enfermos detectados son solamente un subregistro y no representan el número real de infectados, porque muchas personas no acuden a los centros médicos.

En este contexto, Cuba no cuenta con suficientes tests para confirmar la presencia del virus en cada paciente y, en la mayor parte de los casos, define la arbovirosis por los síntomas. Por último, las autoridades sanitarias comunicaron que la grave crisis económica que sufre el país ha comprometido las capacidades de prevención y atención a los enfermos.

Condiciones críticas que agravan la crisis

La epidemia de chikunguña condena a una isla vulnerada por su peor crisis económica en treita años. Dicha crisis se caracteriza por una falta de divisas que ha desgastado los servicios básicos, incluidos los hospitalarios, y los programas de prevención, como los de fumigación, a los que afecta la escasez de combustible.

Por otra parte, la situación se torna más compleja en la región oriental de la isla, ya que el huracán Melissa azotó la zona hace tres semanas. El fénomeno causó grandes destrozos y dejó afectaciones en 642 centros de salud.

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