Un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) baleó a un inmigrante venezolano indocumentado la noche del miércoles en el norte de Minneapolis. El suceso desató una serie de disturbios entre fuerzas federales y manifestantes. El incidente ocurrió alrededor de las 19:50 horas durante una “parada de tráfico dirigida”, según describió el Departamento de Seguridad Interior (DHS).
En su versión oficial, el DHS relata que los agentes del ICE intentaron detener al migrante, quien huyó en su vehículo hasta estrellarse contra un automóvil estacionado y escapar a pie. El agente alcanzó al sujeto e intentó arrestarlo; sin embargo, el hombre se resistió y agredió violentamente al oficial. Minutos después, dos hombres salieron de un departamento cercano y atacaron al uniformado con una pala de nieve y un palo de escoba.

Versiones oficiales y cuestionamientos al reporte del DHS
El Departamento de Seguridad Interior (DHS) defendió la actuación del agente y aseguró que el oficial disparó por temor a perder la vida. Sin embargo, medios internacionales como The New York Times y The Guardian señalaron que no pueden corroborar de forma independiente el reporte oficial, lo cual genera dudas sobre las circunstancias exactas del uso de la fuerza.
Mientras tanto, este caso engrosa la lista de incidentes recientes vinculados a operativos migratorios en la región. De hecho, los disturbios estallaron a solo 7.2 kilómetros del sitio donde un agente del ICE asesinó a Renee Good el pasado 7 de enero, un suceso que ya había incrementado la tensión entre la comunidad y las autoridades federales.

Represión y reacción política en Minneapolis
Tras el tiroteo, alrededor de 100 personas se congregaron en el lugar y gritaron “¡Asesinos, asesinos!”, en señal de protesta. En respuesta, los agentes federales lanzaron bombas de humo, gases lacrimógenos y gas pimienta para dispersar a la multitud. Los manifestantes respondieron lanzando bolas de nieve, fuegos artificiales y diversos proyectiles, lo que intensificó los enfrentamientos.
Horas antes del incidente, el gobernador de Minnesota, Tim Walz, pidió públicamente a los residentes que grabaran a los agentes de inmigración para crear una base de datos sobre las “atrocidades cometidas”. Además, el mandatario exigió al presidente Donald Trump poner fin a la “ocupación” mediante un video que difundió en la red social X.













