El Seguro Social reconoce a más de mil 500 profesionales de terapia física, ocupacional y fonoaudiología
Recuperar los pasos, volver a mover una mano, tragar sin miedo o comunicarse mejor puede cambiar por completo la vida de una persona. Ese es el territorio donde trabajan todos los días las y los terapistas físicos, ocupacionales y fonoaudiólogos del Instituto Mexicano del Seguro Social, profesionales que acompañan procesos de rehabilitación en pacientes de todas las edades, desde recién nacidos hasta personas mayores.

El pasado 5 de julio, el IMSS reconoció la labor de más de mil 500 especialistas distribuidos en el país. La institución informó que cuenta con 199 unidades médicas con personal de rehabilitación en los tres niveles de atención y que, durante 2025, brindó alrededor de 9 millones de tratamientos.
De acuerdo con Nadia Talledos Díaz, terapista adscrita a la Unidad de Medicina Física y Rehabilitación Región Norte, en la Ciudad de México, este trabajo se articula con especialistas en medicina de rehabilitación, psicología, trabajo social, nutrición y enfermería. Cada caso exige una ruta distinta, marcada por la condición de salud, el dolor, la edad, el entorno familiar y las metas posibles del paciente.
De volver a caminar a recuperar independencia
El personal de terapia física atiende principalmente la movilidad global del cuerpo. Su intervención ayuda a disminuir dolor, fortalecer articulaciones y recuperar funciones afectadas por fracturas, lesiones, cirugías o enfermedades que alteran hombros, columna, rodillas, tobillos y otras zonas clave para desplazarse, levantarse, cargar objetos o realizar actividades cotidianas.

La terapia ocupacional, en cambio, mira con especial atención la autonomía. Ahí entran habilidades que parecen pequeñas hasta que se pierden: abotonarse una camisa, sostener una cuchara, escribir, tomar un objeto con la punta de los dedos o recuperar movimientos de hombro, codo y mano. La llamada pinza fina, que permite sujetar elementos pequeños con pulgar e índice, puede representar una diferencia enorme en la vida diaria de una persona.
El trabajo de las y los fonoaudiólogos completa otra parte esencial de la rehabilitación. Su atención se dirige a pacientes pediátricos y adultos con dificultades de comunicación, voz o deglución. Esto incluye a personas que requieren apoyo para hablar, modular sonidos, tragar de forma segura o recuperar funciones afectadas por enfermedades neurológicas, lesiones, cirugías u otras condiciones clínicas.

En las unidades del IMSS, estas disciplinas ayudan a que miles de derechohabientes recuperen confianza, independencia y calidad de vida. La celebración del 5 de julio reconoce una profesión que trabaja con paciencia, técnica y sensibilidad para que el cuerpo vuelva a encontrar caminos.
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