La nueva etapa de Muse nace entre galaxias y heridas

El nuevo álbum de Muse toma como inspiración la Señal Wow!

Muse volvió a mirar hacia el cielo, pero en esta ocasión no lo hizo únicamente para construir otra fantasía apocalíptica de guitarras enormes y sintetizadores encendidos. Con The Wow! Signal, lanzado el 26 de junio como su décimo álbum de estudio, la banda británica abre una nueva etapa después de Will of the People y recupera esa vieja obsesión suya por el cosmos, la tecnología y las dudas que aparecen cuando la humanidad se siente pequeña frente al universo.

El título del disco remite a la famosa Señal Wow!, una ráfaga de radio detectada en 1977 por el radiotelescopio Big Ear de la Universidad Estatal de Ohio. El registro duró 72 segundos y quedó asociado al astrónomo Jerry Ehman, quien marcó la lectura anómala y escribió “Wow!” al margen del papel. Desde entonces, ese episodio ha permanecido como uno de los grandes enigmas de la búsqueda de señales extraterrestres.

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The Wow! Signal recupera la obsesión de Muse por el espacio

Matt Bellamy ha explicado que el álbum nace de su fascinación por el universo, aunque también conecta con búsquedas personales, crisis íntimas, espiritualidad, relaciones humanas y la necesidad de encontrar algo parecido a esperanza en medio de la incertidumbre. El resultado es un disco que conserva el ADN expansivo del grupo, pero con una veta más vulnerable de lo habitual.

Guitarras gigantes, ansiedad tecnológica y una colaboración inesperada

Musicalmente, The Wow! Signal no abandona el territorio donde Muse se mueve con más comodidad: riffs de gran escala, capas electrónicas, coros dramáticos, guiños orquestales y esa tensión entre espectáculo de estadio y paranoia futurista. Algunas reseñas lo han leído como un regreso compacto a su costado más ambicioso, con momentos que cruzan rock espacial, disco, metal, electrónica y balada cinematográfica.

Uno de los puntos más comentados del álbum es “Hush”, canción en la que aparece Ellie Goulding. El tema fue destacado por medios especializados como uno de los cortes más emotivos del disco, con una construcción que alterna pasajes íntimos y explosiones de sonido más cercanas al dramatismo clásico de Muse. La colaboración suma una textura distinta sin romper el concepto del álbum.

La lista oficial de canciones incluye diez temas: “The Dark Forest”, “Nightshift Superstar”, “Shimmering Scars”, “Cryogen”, “Be With You”, “Hexagons”, “The Sickness In You & I”, “Unravelling”, “Hush” y “Space Debris”. En conjunto, el álbum se mueve entre la comunicación extraterrestre, el aislamiento moderno, la ansiedad tecnológica y esa pregunta tan propia de Muse: ¿Qué queda de lo humano cuando todo alrededor parece volverse demasiado grande, demasiado frío o demasiado automático?

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