Estos reptiles ayudan a controlar plagas, forman parte de la cadena alimentaria y también han aportado componentes útiles para la medicina
Las serpientes suelen provocar miedo antes que curiosidad, su cuerpo alargado, la ausencia de extremidades, la lengua bífida y su forma silenciosa de desplazarse han alimentado durante siglos mitos, rechazo y una percepción negativa que no siempre corresponde con su papel real en la naturaleza. En el marco del Día Mundial de las Serpientes, que se conmemora cada 16 de julio, especialistas y autoridades ambientales recuerdan que, lejos de ser animales “nocivos”, estos reptiles cumplen funciones esenciales para mantener el equilibrio de los ecosistemas.

México es uno de los países más importantes del mundo para la diversidad de reptiles. De acuerdo con Profepa, en el territorio nacional habitan cientos de especies de serpientes, además de lagartijas, tortugas y cocodrilos, lo que refleja la riqueza biológica del país y la variedad de ambientes donde estos animales pueden encontrarse. Oaxaca, Veracruz y Chiapas destacan entre las entidades con mayor diversidad de serpientes.
Su importancia ecológica empieza en la cadena alimentaria. Las serpientes actúan como depredadoras de insectos, anfibios, reptiles, aves pequeñas y mamíferos como roedores, que en grandes cantidades pueden afectar cultivos, bodegas y viviendas. Al mismo tiempo, también son alimento de aves rapaces, mamíferos y otros animales, por lo que su desaparición puede alterar el equilibrio de varias especies a la vez.
Un animal clave para la salud de los ecosistemas
La medicina también ha encontrado en ellas una fuente de investigación. A partir de componentes presentes en sus venenos se han desarrollado o estudiado tratamientos relacionados con coagulación, presión arterial, dolor, enfermedades neurológicas y otros procesos biológicos. Esto no significa que deban capturarse o manipularse, sino que su conservación también tiene valor científico.

A pesar de su importancia, muchas serpientes enfrentan amenazas provocadas por la actividad humana. La urbanización, la construcción de carreteras, la expansión agropecuaria y la pérdida de hábitat reducen sus poblaciones y aumentan los encuentros con personas. A esto se suman el tráfico ilegal, las colecciones privadas, su uso como mascotas o adornos, y la persecución directa motivada por miedo o desinformación.
La Semarnat ha advertido que las serpientes son perseguidas por su piel, carne o cascabel, además de ser utilizadas como amuletos, artículos de peletería o supuestos remedios, prácticas que afectan a sus poblaciones y refuerzan creencias sin sustento científico. La dependencia también recuerda que estos animales no atacan por naturaleza a las personas, sino que suelen reaccionar cuando se sienten amenazados.
La educación ambiental es una de las herramientas más importantes para cambiar esa relación. Reconocer qué especies existen en cada región, evitar manipularlas, mantener distancia, no matarlas y llamar a especialistas o autoridades cuando aparecen en zonas habitadas puede marcar una diferencia. La mayoría de los encuentros pueden resolverse sin daño para las personas ni para los animales.

Profepa participa en la protección de la fauna silvestre mediante acciones de inspección, vigilancia, atención a denuncias y aplicación de la Ley General de Vida Silvestre. También recibe reportes ciudadanos sobre posibles daños o tráfico de ejemplares, por lo que denunciar la captura, venta o maltrato de serpientes puede ayudar a proteger especies que cumplen una función silenciosa, pero indispensable.
Son depredadoras, presas, reguladoras de poblaciones, fuente de conocimiento científico y parte de la riqueza natural de México. En cada ecosistema donde habitan, recuerdan que la biodiversidad no está formada solo por animales carismáticos o fáciles de querer, sino también por especies incomprendidas que sostienen la vida desde un lugar discreto y fundamental.
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